Como puede verse, el principio fundamental es lo que mejor se mantiene. Nuestro equivalente actual al esclavo (el inmigrante indocumentado) y el moderno metoikos (el inmigrante con residencia legal) tampoco tienen derecho a la participación política, ni activa ni pasiva.
Según vamos a comprobar una vez más dentro de cuatro días, tienen derecho a trabajar más y a cobrar menos, gozan del singular privilegio de pagar impuestos como cualquier español en plenitud de sus derechos, pero ni pueden votar ni pueden ser candidatos.
Como en la vieja y ejemplar democracia ateniense.
Fragmento de “Democracia ateniense”, artículo de Javier Ortiz publicado hoy en Público.













































Pingback: Ha muerto Javier Ortiz « opiniones