Los neo-luditas: contrarios a la revolución digital
Son muchos. Son muy poderosos. Quieren detenerlo todo, parar el progreso, que nada se mueva. Odian todo lo que amenace su forma tradicional de vida, lo que proponga nuevas maneras de hacer las cosas, lo que pueda suponer cambios en un status quo que tenían más que dominado, al igual que los señores feudales en plena Edad Media. Están dispuestos a cualquier cosa: a pasar por encima de libertades fundamentales, a violar derechos humanos como la libertad de expresión o la privacidad, esgrimiendo que se hace para defender el orden establecido, para evitar el caos, para protegernos de los terroristas, para proteger a los menores, cuando en realidad todos sabemos que únicamente se hace para proteger sus negocios, para poder perpetuarse en su forma de vida, en sus modelos de negocio caducos e insostenibles. Son seres abyectos para quienes el fin justifica claramente cualquier medio, sea lo que sea, aunque viole las más profundas raíces y convicciones democráticas que en su momento aceptamos como la menos mala de las maneras de vivir en sociedad.
Vivimos el más fuerte ataque de los neo-luditas desde que Internet empezó a adquirir identidad como revolución. Políticos ignorantes e interesados, guiados por talibanes de la propiedad intelectual y por histéricos paramilitares del control y la seguridad recorren el mundo cual si hordas de bárbaros se tratasen, quemando fábricas, destrozando tecnologías, restringiendo el uso normal de los aparatos electrónicos o imponiendo injustos tributos. Para ellos, todo está permitido, incluso ir frontalmente en contra de quienes supuestamente los pusieron en sus cargos mediante unos votos que cada vez cuentan menos. Saben que tienen una sola oportunidad: todavía controlan los grandes medios de comunicación social, pero una nueva fuerza, la de millones de usuarios con herramientas de publicación sencillas, atenta contra ese poder.
Sigue leyendo “El ataque de los neo-luditas”, en el blog de Enrique Dans.








































Pues la llevan clara, porque controlarnos uno a uno… a no ser que se hagan dueños de los servidores, de las empresas que sirven la señal de internet…
A mi ne parece tan malo oponerse por sistema “a los que proponga nuevas maneras de hacer las cosas” como a los que adoran la novedad por encima de todo
Entre es nuevo luego es malo y es nuevo luego es bueno no hay mas diferencia que entre el aborregamiento y el primitivismo.
Estoy de acuerdo con lo que dice Enrique Dans pero además de políticos ignorantes y talibanes de la propiedad intelectual tiene mucho que ver con la crisis que están viviendo los medios de comunicación tradicionales, que al final son los que presionan para que se legislen temas como “carnets de bloggers”, licencias para emitir video en internet, etc.
Cierto Pablo, los grandes grupos de intereses, tanto políticos como mediáticos son los que quieren controlar.