La serendipia es un hallazgo casual que ocurre mientras buscamos otra cosa. Un descubrimiento inesperado. Tanto la receta del dulce de leche, como el descubrimiento de América por Colón, se atribuyen a la serendipia. El término “serendipity” lo acuño el escritor Horace Walpole el año 1754, y tiene su origen en el cuento persa del s. XVIII, “Los tres príncipes de Serendip”. Tomas Baiget explica la historia de este cuento y de cómo surgió la utilización de la palabra serendipia en un interesante artículo.
En la Sociedad del Conocimiento las posibilidades de la serendipia crecen de forma exponencial. La navegación por Internet y la utilización de redes sociales son un campo de cultivo excelente para tropezarnos diariamente con información que no buscábamos pero que, en muchos casos, nos aporta un encuentro inesperado y satisfactorio. Redes como Twitter, Facebook, FriendFeed, o cualquier otra que posibilite el conocimiento compartido y la distribución de la información actúan como potenciadores de la serendipia. Un porcentaje muy alto de lo que nos encontramos en la red es atribuible a la serendipia. También es cierto que, aun siendo casual, la serendipia actúa en un contexto determinado, delimitado por nuestros contactos, nuestros espacios en Internet, y en definitiva, nuestra identidad digital. La serendipia está en todas partes, también es conocimiento. Sólo hay que saber aprovecharlo.

























































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