Muy buen análisis el que hace Júcaro en su blog en el Día de Andalucía, que tanto celebran ahora los mismos que hace 30 años alertaban sobre el peligro del Estatuto. Recomiendo la lectura completa pero copio la parte final que me ha gustado especialmente:
La derecha mantiene vivo el rescoldo de una visión distorsionada de Andalucía. Si para Ana Mato los niños andaluces son prácticamente analfabetos para Aleix Vidal-Quadras, Blas Infante era un cretino integral; si para Montserrat Nebrera tenemos un acento de chiste, para Manuel Pizarro “a la gente hay que enseñarle a pescar, no tenerle dándole peces toda la vida” para volver así a esa retahíla, tan cansina como falsa, del pueblo subsidiado y vago. Los ejemplos son muchos pero los días de esta desventura están contados. Cuando el calendario electoral así lo determine, y si las encuestas no se equivocan, pasaremos a ser un pueblo ejemplar, inteligentes, guapos y avanzadilla de Europa.
Aunque hoy Andalucía esté en la vanguardia de proyectos I+D+I, en investigación con células madre, en aplicación de energías renovables o en relación con la agricultura ecológica; aunque las infraestructuras y los centros educativos hayan mejorado notablemente o tengamos hospitales de referencia en investigación, trasplantes y cirugía; aunque Andalucía impulsara –un 28 de febrero– un modelo de Estado autonómico basado en la igualdad de todos los españoles, muchos no reconocerán éstos y otros logros hasta que los de su tropa alcancen el poder que les vaticinan las encuestas y el run run de la calle. El cambio que se ha producido en Andalucía es tan significativo que esos tópicos quedan desacreditados y hoy, en parte por esa transformación, si es posible que un partido como el PP esté en condiciones de ganar las elecciones. Cuando esto se produzca, y sólo entonces para muchos, los andaluces seremos fantásticos.












































Esto, más que a redoble de tambor, a lo que suena es a derrotismo y a canto del cisne.