Interesante reflexión de Manuel Castells en su artículo “Tiempos borrascosos“. Castells atribuye gran parte de la culpa de la actual crisis y de las revueltas sociales al fracaso del modelo económico capitalista, con su “modo de vida centrado en buscar sentido en un consumo sin sentido“. En la misma línea se posiciona Zygmunt Bauman, para quien nos hallamos sumergidos en una estética del consumo que produce nuevos pobres que no pueden seguir el salvaje ritmo que impone la sociedad.
Nuestros servidores públicos, los políticos, no pasan por su mejor momento. La capacidad de actuación de la clase política está en entredicho, en perpetuo equilibrio entre las presiones de los poderosos (los que tienen el dinero) y de la base social, cada vez más alejada de los discursos políticos, reclamando un creciente protagonismo y propagando sus mensajes a través de las redes sociales. Como bien dice Antoni Gutiérrez-Rubí, “los partidos han perdido el privilegio exclusivo de la acción política”.
El poder de la comunicación, unido a la socialización de la opinión pública y a la inmediatez en la difusión de los mensajes, no da tregua a nadie. Adaptarse o morir. Volviendo a Bauman, nos hallamos sumergidos en una sociedad líquida, donde todo fluye y nada permanece, donde la incertidumbre y las dudas están a la orden del día. Pero la vida sigue y no podemos pararnos…aunque tengamos que aguantar borrascas de cuando en cuando.











































