Las políticas neoliberales y las revueltas en el Reino Unido


El profesor Vicenç Navarro analiza en un artículo las causas de las revueltas en el Reino Unido. Achaca gran parte de la culpa a las políticas neoliberales desarrolladas por los distintos gobiernos británicos y a los recortes realizados por el actual ministro David Cameron. Los políticos deben servir al pueblo, sus acciones tienen consecuencias directas sobre la ciudadanía. Eso es lo que ha ocurrido. Copio algunos fragmentos del artículo de Vicenç Navarro:

El establishment (la red de instituciones políticas y mediáticas próximas a los grandes grupos de presión financieros y económicos) que gobierna cada uno de los países de la UE ha estado mostrando una enorme complacencia basada en una gran ignorancia e insensibilidad de las consecuencias negativas que las políticas neoliberales que han ido desarrollando durante los últimos treinta años han tenido en las clases populares de sus países dañando significativamente su bienestar. Dentro de estas clases populares los sectores más afectados negativamente han sido jóvenes, y muy en particular los que carecen de cualificación laboral que les facilitaría su integración en el mercado de trabajo.

Las enormes desigualdades sociales existentes en la Gran Bretaña (las mayores de la UE) han sido resultado de las políticas llevadas a cabo por los sucesivos gobiernos que han dirigido el Reino Unido, desde el de la Sra. Thatcher hasta los de los Sres. Blair y Brown. Ahora bien, las políticas propuestas y aprobadas por el gobierno David Cameron, una coalición de un partido conservador con un partido liberal, han empeorado la situación de una manera muy notable.

En realidad, los recortes del gobierno Cameron muestran la falsedad del slogan promocionado en su campaña, de desear crear–lo que él llamaba- la Big Society una sociedad que abarcara a toda la población y a toda la ciudadanía, basada en el voluntarismo, disminuyendo la función social del Estado. Una semana después de salir elegido, el gobierno recortó espectacularmente la financiación para los programas de formación y servicios a los jóvenes de los barrios donde se están ahora manifestando tales jóvenes. En Tottenham, uno de los barrios que ha visto mayores protestas, el gobierno Cameron ha cortado el 75% de los programas de ayuda a la juventud. En realidad muchos de estos programas, proveídos por los ayuntamientos pero financiados por el Estado central, han sido eliminados.

Este es el contexto político en el que estos hechos han estado ocurriendo, marcado por una polarización social en la que el 10% más rico de aquel país tiene 273 veces más riqueza que el 10% de la población más pobre.
El impacto de esta polarización social y de estas políticas públicas que la acentúan era previsible, y así lo dijo Sir Paul Ennals, Director de los Servicios a Niños y Adolescentes (National Childrens Bureau) que hace meses predijo “que la mezcla de desempleo y eliminación de programas que ayuden a los jóvenes a integrarse al mercado de trabajo es una situación explosiva que no tardará en estallar”.

El hecho de que gran parte de los que viven en estos barrios sean inmigrantes o hijos de inmigrantes se debe al racismo existente en la sociedad, pero la existencia de los barrios en si no es consecuencia del racismo. Quién vive en tales barrios está determinado por el racismo. La existencia de tales barrios, sin embargo, no se debe al racismo. Existirían, aunque no hubieran inmigrantes. Es importante entender esta distinción pues es erróneo y lleva a no comprender las causas del problema, olvidando la existencia de una enorme polarización social en el Reino Unido.

Es interesante subrayar que existe una diferencia clara en la interpretación de los hechos dada por el establishment y por la población en general. Así, mientras el establishment ha responsabilizado a las familias de los detenidos por haber fallado en sus responsabilidades educativas (y sobre todo, de no haberles enseñado disciplina), las encuestas indican que la mayoría de la población señala que el desempleo, los recortes sociales, y el clima de desprestigio del establishment inglés (que incluye al laborismo del New Labour) como las causas más importantes de que se desencadenaran tales protestas.

Pero sería un enorme error que tales manifestaciones se percibieran como meras expresiones de criminalidad, tal como David Cameron las cataloga, intentando criminalizarlas. En realidad la criminalidad se debe precisamente a las políticas represivas que eliminaron en éstos y muchos barrios formas organizativas de izquierda que habían intentado mantener culturas de solidaridad, eliminación que dejó espacio para el crecimiento de comportamientos anticiviles, nihilistas e incluso criminales. El debilitamiento de las izquierdas, resultado en parte, de la represión, y en parte de su moderación y adaptación al establishment británico, dejó todo un espacio que lo llenaron grupos (los famosos gangs) que, aun siendo minoritarios en tales revueltas existen y que, predeciblemente ocupan toda la atención mediática.

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Acerca de mercè

documentalista, bloguera, socialista y socrática convencida
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