“Las redes sociales no son cosa de frikis”


Desde mi pasión por las redes sociales, especialmente Twitter, os dejo mi columna Comunicando en 2.0 de este sábado en cadiznoticias.com, “Las redes sociales no son cosa de frikis“:

Para situarnos un poco en el contexto les doy unos datos sobre las dos redes sociales más conocidas y utilizadasHace pocos días Twitter cumplió siete añitos y ya acumula 200 millones de usuarios y usuarias en todo el mundo. Un año después surge Facebook, que cuenta ya con 1.000 millones de personas registradas. No se entiende muy bien que todavía existan en este mundo neoluditas que, emulando a sus antepasados los luditas, niegan y minimizan las ventajas de estas nuevas herramientas de información y comunicación, que surgen con la explosión de Internet, la gran red de redes, que ha supuesto una revolución comparable al nacimiento de la imprenta en el siglo XV.

En fin, que aunque algunos siguen mirando para otro lado y no se quieren enterar, las redes sociales no son ninguna moda pasajera y llegaron para quedarse y seguir creciendoYa casi no existe programa de radio o televisión que no tenga perfil en Twitter y utilice los denominados hashtags (etiquetas), con su inconfundible almohadilla # para categorizar los tuits y poder seguir el debate en torno a esa palabra. También los partidos políticos se han aprovechado de estas etiquetas tuiteras para sus campañas en la red, que suelen ser efectivas, aunque también ocurre que muchas veces el mismo hashtag le sirve al partido contrario para desprestigiar al que lo creó. La inventiva y la picaresca no encuentran límites en Twitter.

Personalmente me declaro una apasionada de Twitter, donde entré el año 2007. Reconozco que al principio me sentía un bicho raro porque cuando preguntaba a alguien si tenía perfil me miraba como a una extraterrestre y me preguntaba que qué es eso… El tiempo me ha dado la razón y he visto como algunos incrédulos que casi juraban que jamás se meterían en semejante “frikada” se han convertido en devotos tuiteros. Si, es completamente adictivo pero vale la pena.

El único inconveniente que se puede una encontrar en Twitter son los denominados trolls, aquellos que se dedican a insultar y descalificar porque les da la gana y que tanto abundan también fuera de las redes sociales. Lo único que hay que hacer es bloquearlos, pasar de ellos.  Las redes sociales no son un simple divertimento, como algunos pretenden, casi siempre desde el desconocimiento y la desconfianza, sino que forman parte de un nuevo modelo de comunicación más social, más horizontal, más abierto, más participativo y, en esencia, más democrático.

Cada vez son más los políticos que las utilizan para interactuar con la ciudadanía, unos mejor que otros, pero al menos lo intentan. No es menos cierto que otros muchos las usan a conveniencia, cuando están en campaña electoral para tuitear sus promesas, y una vez han conseguido ese anhelado cargo dejan morir sus perfiles. Cada cual es libre de tener o no perfiles en las redes sociales, faltaría más, pero hoy en día no demuestra mucha inteligencia el desdeñar o minimizar su gran potencial. Javier Marías es un gran escritor, pero también es un orgulloso neoludita que suele arremeter contra las redes sociales, a las que calificó como “red de pardillos” en un artículo escrito en el año 2010. Me declaro entonces, siempre bajo el prisma de Marías, pardilla militante e invito a toda persona que lea este artículo a practicar el pardillismo en red. Vale la pena.

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Acerca de mercè

documentalista, bloguera, socialista y socrática convencida
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2 respuestas a “Las redes sociales no son cosa de frikis”

  1. jairofgod dijo:

    Asi es las redes sociales tienen mucha influencia en el publico que encuentra una manera más trasparente de comunicarse y no depender de los medios de comunicación que escondes muchas verdades que pasan desapercibidas al público, pero con estas redes hay un contacto mas directo

  2. Mercè: no se entiende muy bien a qué viene esa manía con el neoludismo, y tampoco a dónde va dirigida tu crítica con exactitud. Porque yo no conozco a nadie que esté en contra de las redes sociales ni pida su cierre. Cierto que hay muchas personas que ven este fenómeno con escepticismo, y otras -entre las cuales me cuento- que exhiben cierto grado de preocupación con respecto a las potencialidades negativas de Facebook y Twitter y determinados vicios de seguridad de las redes sociales. Pero esto es una lacra inherente a todos los adelantos técnicos y hasta la fecha nadie ha pedido que echen la persiana. Es más, si alguien lo hubiera hecho, sus comentarios serían tan válidos como los de cualquier lunático que se sube a un poyo para predicar sobre creacionismo, ovnis o la abolición de la electricidad. Si conoces tú a alguien dínoslo, para poder echar unas risas a costa del majadero de turno.

    En cualquier caso encuentro excesivamente optimista tu visión de las redes sociales. Y al contrario de lo que piensas, yo soy de los que creen que efectivamente se trata de un fenómeno pasajero. Nadie sabe lo que nos puede traer el porvenir, pero pensar que Twitter y Facebook seguirán existiendo por ejemplo en el 2030 es algo que a mí me parece un disparate, a la vista de lo que pasó en su día con servicios de Internet innovadores como Gopher, Veronica o los chats IRC. El potencial revolucionario de las nuevas tecnologías no está vinculado a las redes sociales -que no son sino subproductos de la revolución informática- sino a la naturaleza del mismo fenómeno de la digitalización. El mundo no cambia porque haya 1.000 millones de personas con perfiles en FB o TW, sino porque hay más ordenadores que seres humanos, y algunos de ellos son tan pequeños que caben dentro de un dedal. Y además porque están conectados en red.

    De hecho se observa ya un cierto declive de todo este mundillo de las redes sociales: además de la desilusión por haber defraudado respecto a su potencial revolucionario (caso de la Primavera Arabe, por ejemplo), se han vuelto tan ubicuas y su novedad está ya tan superada que ya no influyen para nada. Con el tiempo acabarán siendo parte del ruido de fondo de Internet. Fíjate si no en el Twitter político, en el que ya no hay originalidad. Todo el mundo repite los mismos clichés, aburre al contrario con latiguillos y eslóganes y el resultado global es que unas tendencias y otras se anulan mutuamente. Algo inevitable por lo demás en un país tan atrasado y servil como el nuestro, en el que las redes sociales han terminado por convertirse en simples canales para la propaganda de los respectivos partidos políticos.

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