“Información, vigilancia e ingenuidad cibernética”


No sé si seré la excepción que confirma la regla, pero a mi no me sorprenden las noticias que están saliendo ahora como churros sobre la vigilancia a que nos tienen sometidos los gobiernos en Internet, ayudados por las nuevas tecnologías y las empresas que mandan en ellas, como Google y Facebook. ¿Alguien de verdad a estas alturas pensaba que toda la información que les proporcionamos a estos monstruos de la red a cambio de utilizar sus servicios iba a caer en saco roto? Si es así, permitan que les diga que su despiste es monumental.

Si les pregunto ahora si leen la letra pequeña cada vez que se registran en algún servicio o aplicación en Internet, probablemente la mayoría miren hacia otro lado admitiendo que no. Normal, esas cosas no son importantes cuando una tiene prisa, las sorpresas vienen luego. El hecho es si nos importa o no pagar esa cuota. Personalmente no tengo nada que esconder y pienso que me compensa este “striptease” virtual que, aun siendo cierto que las empresas aprovechan mis datos con fines comerciales, no lo es menos quetambién yo saco provecho al utilizar sus servicios.

Que la información es poder no es un simple aforismo. Y eso lo saben quienes nos gobiernan, tanto en los espacios físicos como en los virtuales, que al final son los mismos. Los datos que proporcionamos a diario en la red, además con nuestro consentimiento (esa letra pequeña), confeccionan un perfil de nuestros gustos y aficiones que se convierte en un filón para las empresas en busca de clientes. Y también permite a nuestros vigilantes tenernos bien fichados.

Pero la vigilancia existe desde mucho antes que naciera la red, lo que ocurre es que las nuevas tecnologías le han abierto unas facilidades y posibilidades que antes no tenía. Dice Obama que la vigilancia en Internet es necesaria y que se ve compensada con la seguridad que obtenemos a cambio. Estoy de acuerdo aunque entiendo a quienes discrepan, es un tema controvertido que tiene muchos matices. No vale todo, pero tampoco seamos ingenuos que las cosas tienen un precio y nuestros vecinos no son todos como Mary Poppins. Ojalá…

Lo malo aquí no es que lo sepan todo de nosotros, que lo saben, sino la utilidad que después le den a esa información. Lo que está claro y tenemos que aceptar, con más o menos resignación, es que la aparente anarquía que existe en la red es solo una fachada y que detrás hay un complejo sistema de control y rastreo que empieza cada vez que hacemos una simple búsqueda en Google. ¿Acojonante, no?

Mi columna de hoy en cadiznoticias.com

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Acerca de mercè

documentalista, bloguera, socialista y socrática convencida
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