“Eso no se limpia” Fábula de terror


cacaHabía una vez un pueblecito, en un lejano lugar, donde la suciedad se acumulaba en las calles y la limpieza dejaba mucho que desear desde hacía tiempo. Por este motivo la gente del pueblo dejó de confiar en el alcalde, que tantas promesas les había hecho, y escogieron un nuevo gobernador. Este llegó con la promesa de limpiar todas las calles de arriba a abajo y no dejar ningún rincón que oliera mal. Prometió abrir puertas y ventanas para que todos sus paisanos pudieran comprobar cómo realizaba esa tarea.

Como ocurre en todos los grupos de trabajo, en el equipo del nuevo gobernador había personas que se aplicaron desde el principio a esta tarea ingrata pero necesaria y otros que siguieron zanganeando como hacía el anterior alcalde, ellos preferían ir de fiesta y divertirse, ¿para que iban a cansarse haciendo ese sucio trabajo? Sus compañeros les advertían que habían hecho una promesa al pueblo que les escogió y que debían colaborar pero ellos hacían oídos sordos mientras los otros se afanaban en limpiar todos los rincones.

Hasta que un día se encontraron una enorme bola de color marrón que desprendía un desagradable olor. Tan colosal era su tamaño que necesitaban ayuda para limpiarla. Fueron a comunicarle al gobernador su hallazgo y este mostró su sorpresa al descubrir que habían escondido algo tan grande en su pueblo. Al comprobar que la bola se había originado en su propia casa y ante la gravedad del asunto, les dijo que debían comunicarlo al presidente de la comarca, para que tomara cartas en el asunto. Cuando el presidente de la comarca se enteró del caso se echó las manos a la cabeza y le exigió al gobernador que lo limpiara inmediatamente, y le advirtió que si no lo hacía la bola seguiría creciendo y desprendiendo cada vez un olor más insoportable.

Pero en cuanto empezaron a removerla para sacarla de donde estaba y el hedor se empezaba a oler desde todos los rincones, el gobernador cambió de parecer y les dijo que eso no podía limpiarse porque entonces la gente se daría cuenta del alcance de la porquería que se había acumulado allí durante tanto tiempo. Les comunicó que debían cubrir la bola para que nadie la viera y seguir haciendo su trabajo como si nunca hubiera existido. Los encargados de limpiar la enorme bola no podían dar crédito. Estaban realizando el trabajo por el que les habían votado y ahora el gobernador daba la espalda al pueblo rompiendo su promesa.

La bola cada vez olía peor y la gente del pueblo escuchaba rumores de lo que allí ocurría, ante los que el gobernador se defendía diciendo que era una mentira y que esa enorme bola jamás había existido. Todavía tenían la esperanza de que el presidente de la comarca hiciera entrar en razón al gobernador. Pero el presidente de la comarca, que un tiempo antes les había prometido que se limpiaría todo a fondo, les dijo ahora lo mismo que el gobernador, que debían cubrir la bola y mirar para otro lado. Después emitió un bando en el que afirmaba que el pueblo estaba más limpio que nunca.

Moraleja: Siempre se puede hacer limpieza mientras la bola no sea tuya.

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Acerca de mercè

documentalista, bloguera, socialista y socrática convencida
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2 respuestas a “Eso no se limpia” Fábula de terror

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